Pabel Muñoz: «Moreno quiere salir de la crisis provocada por el neoliberalismo con más neoliberalismo»

Flexibilización laboral, despidos masivos y reducción de los salarios. El paquetazo implementado por Lenín Moreno sigue a rajatabla las recetas del FMI. Contexto charló con el asambleísta Pabel Muñoz sobre las características, la aplicación y las reacciones que genera el nuevo ajuste en Ecuador.

Pabel Muñoz es un destacado dirigente ecuatoriano que integró el gobierno de Rafael Correa entre 2007 y 2015, período en el que se desempeñó en diversos cargos (subsecretario, viceministro y ministro), y hoy es miembro de la Asamblea Nacional de Ecuador.

Muñoz charló con Contexto sobre el brutal ajuste anunciado esta semana por el presidente Lenín Moreno, «paquetazo» que revive las medidas que generaron el estallido social de octubre de 2019.

¿Qué lectura hace de las medidas económicas anunciadas esta semana por el presidente Lenín Moreno?
Son un funesto paquetazo al bolsillo de los ecuatorianos. Entre el fin de semana y el día martes [19 de mayo] no pudo ser peor la situación para los trabajadores del país. El fin de semana se aprobaron dos leyes absolutamente innecesarias, una de ellas es un mandato claro del Fondo Monetario Internacional (FMI) que tiene que ver con «ordenar las finanzas públicas», lo que traducido quiere decir «hacer del austericidio una política de Estado». La otra, una mal llamada «Ley humanitaria», tenía como propósito fundamental recabar más recursos vía impuestos a toda la población, pero esto fue eliminado bajo el concepto de que en este momento se necesita inyectar liquidez a la economía y no retirarla. El segundo puñal incorporado en esa ley fue un conjunto de mecanismos de flexibilización de las relaciones laborales, otro de los sueños preciados del neoliberalismo criollo en el Ecuador.

Lo que terminó sucediendo es que se eliminó el tema de los impuestos, por lo cual hay una noticia positiva que es que no se les cobra impuestos a los sectores populares y de clase media, pero hay dos noticias negativas, la primera es que tampoco se les cobrará impuestos a las grandes riquezas del país, lo que es totalmente impertinente en este momento, y la segunda es que no se logró eliminar la parte de la flexibilización laboral.

¿Luego vino el anunció del «paquetazo»?
El día martes el presidente de la república anunció la disminución de empleos públicos. Se habla de cerca de 20.000 despidos en el sector público y, al menos, una reducción del 25% de su salario. El resultado de todas estas medidas es un funesto paquetazo para la clase trabajadora y el bolsillo de los sectores de clase media y popular del Ecuador.

¿Cómo será el impacto de estas medidas?
Las consecuencias comenzarán a sentirse de inmediato y, en el mediano plazo, serán nefastas. No habrá recursos para consumir, lo que detendrá aún más la economía. Al caer el consumo, también caerán los ingresos tributarios del Estado, que llegan a través del Impuesto al Valor Agregado (IVA). También debilita la seguridad social. En Ecuador, como en todos los países, a la seguridad social le interesa que haya más gente contratada, gente que esté ganando adecuadamente y que le haga aportes importantes.

¿Todo esto se agrava en el contexto de pandemia?
El gobierno de Lenín Moreno, sin ser responsable de la aparición de la pandemia, sí es el único responsable de que la pandemia, en el caso de Ecuador, se haya convertido en un desastre nacional. Cuando pensábamos que las medidas económicas podían aliviar la situación, lo que nos encontramos son una serie de medidas que se cargan sobre los sectores trabajadores, las clases medias y los pobres del Ecuador y, no en sentido figurado sino totalmente literal, dejan sin tocar un solo centavo de las grandes riquezas del país.

¿Por qué Moreno insiste con el «paquetazo» que ya fue rechazado por la sociedad ecuatoriana en octubre del año pasado?
Porque está entregado a los designios y el mandato del Fondo Monetario Internacional, a la imposición de la visión económica del capital financiero bancario ecuatoriano y los grandes intereses importadores.

Ecuador, después de tener en la época de la Revolución Ciudadana unos diez años de una política posneoliberal, volvió al neoliberalismo de la mano del recetario impuesto por el Fondo Monetario Internacional y con un pacto de élites nunca antes visto en nuestro país.

¿Cómo está compuesto ese pacto de élites?
Está compuesto por el capital financiero bancario, los grandes importadores, los intereses cercanos a las privatizaciones y los medios de comunicación mercantiles. Por eso se puede entender que el gobierno de Moreno tenga los peores indicadores de credibilidad y de apoyo a su gestión y, sin embargo, el núcleo de poder esté intacto. Porque los medios de comunicación le siguen haciendo el juego y el capital financiero está más contento que nunca.

Solo para dar un ejemplo, en 2019 la economía ecuatoriana decreció un 0,5%, pero las utilidades netas de la banca crecieron más de un 40%.

Nosotros habíamos planteado un impuesto del 10% a las utilidades netas de la banca, en este momento de pandemia, teníamos la posibilidad de poner ese impuesto, pero nuestra propuesta no fue aceptada.

Ha vuelto el dogma de la apertura comercial a ultranza, lo que beneficia a los grandes importadores. A los que también hay que sumarles determinados medios de comunicación entregados a esa visión y a esos privilegios. Cabe recordar que Moreno impulsó modificaciones importantes a la Ley de Comunicación y también está este famoso mecanismo de chantaje con la distribución de las frecuencias de los medios de comunicación. Todo eso hace que se haya producido una coalición de intereses entre el gobierno y estos sectores económicos.

¿Cuál será la reacción de la sociedad frente a este ajuste?
Por más que la gente no quiera la implementación de un paquetazo, menos aún en el marco de una pandemia que ha golpeado tanto a Ecuador por el mal manejo que el gobierno tuvo para enfrentarla, Moreno sigue repitiendo la receta neoliberal. Quiere salir de la crisis provocada por el neoliberalismo con más neoliberalismo. El resultado, sin dudas, será un desastre económico que impactará en los próximos meses.

Ecuador ha tenido una dinámica de enfrentamiento a los paquetazos neoliberales desde la ciudadanía, desde los sectores de clase media, el movimiento indígena, los sindicatos (aunque en Ecuador no son tan fuertes). Todos esos sectores siempre han estado predispuestos a salir, pero hoy tenemos un confinamiento y, por lo tanto, es más perversa aun la implementación de estas medidas económicas. Es más perversa por dos razones: una, porque se han valido de la pandemia para justificar las medidas económicas, y dos, porque se han valido del confinamiento y la cuarentena para evitar cualquier tipo de protestas.

A pesar de ello, la situación es tan complicada que los sectores populares y los sectores políticos ya empiezan –y empezaremos– con manifestaciones. Ya las universidades del país han salido reclamando que no se les corte su presupuesto, los trabajadores de la salud están siendo despedidos también. Este debe ser el único país del mundo en el que, en medio de la pandemia, fueron despedidos cuatrocientos trabajadores de la salud. El anuncio de las desvinculaciones en el sector público también está provocando reacciones, así que es altamente probable que, más allá de la situación de cuarentena, varios sectores decidan movilizarse, ya sea con plantones o marchas. Los sectores movilizados deberán tener muchísima precaución, porque en ningún caso se puede descuidar la salud y la vida de los ecuatorianos.

Fuente: Diario Contexto Argentina

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