Gobierno bipolar

Este gobierno nos ha demostrado que para todo mantiene dos posiciones contradictorias y que hace todo lo opuesto a lo que dice. Los ejemplos abundan.

En materia económica han hecho todo lo que han criticado y más. En cuestión de derechos, reaccionaron con desmedida violencia frente a la gran movilización social de octubre 2019, a pesar de que se vanaglorian de respetar el derecho a la protesta. Han desconocido el último informe de la CIDH sobre octubre, a pesar de que su discurso privilegia el supuesto respeto a los organismos internacionales; y, aun cuando se venden como un gobierno donde se respiran aires de libertad, hoy pretenden cerrar una radio pública como es Pichincha Universal.

Esta violación a un derecho esencial como es la libertad de expresión, se acompaña de vulneraciones al debido proceso, pues la pretensión de cierre se da sin acatar una medida cautelar otorgada por un juez de garantías constitucionales.

¿Por qué desean violentar un derecho humano? ¿Por qué contradicen tan abiertamente su discurso oficial? ¿Por qué la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones quiere cerrar esta radio, a pesar de que un Juez otorgó una medida cautelar en favor de Pichincha Universal?

La respuesta es sencilla: este es otro capítulo más de la saga de persecuciones políticas existente tanto en el país como en la región (Bolivia, Brasil) asociadas directamente a los gobiernos de derecha, funcionales a los intereses norteamericanos.

La audiencia de esta radio pública es testigo que desde la victoria electoral de la Prefecta Paola Pabón, se han presentado un conjunto de acciones que muestran una implacable hostilidad por parte de las instancias de gobierno, con los medios de comunicación que han mantenido una línea crítica. Podemos citar el caso de radio Pichincha Universal, o del portal digital de noticias Ecuador Inmediato, o lo sucedido con el canal internacional Telesur.

Desde el cambio de autoridades en el gobierno provincial, pero sobre todo a partir del pasado mes de octubre, Pichincha Universal ha tenido que lidiar con denuncias a su portal web por parte de entidades gubernamentales, allanamiento a sus instalaciones, hostigamiento a algunos de sus periodistas, intervención y suspensión de su señal abierta, entre otras.

Si consideramos lo acontecido con otros medios de comunicación y portales alternativos de información, podemos concluir que el común denominador en todos estos casos, es el de haber sostenido posiciones críticas frente al Gobierno Nacional.

Pichincha Universal no es una radio privada, es patrimonio y voz de todos los habitantes de esta provincia; por lo tanto, querer cerrarla porque forma parte del pluralismo político de las múltiples voces, o porque levanta críticas a ciertas decisiones oficiales, es una afrenta a todas y todos los pichinchanos y ciudadanos de nuestro país.

La indignación que genera este nuevo intento de cierre de radio Pichincha Universal se vuelve más grande, cuando oímos como trasfondo esa melosa, falaz y cursi retorica que habla de un supuesto gobierno de “todos” o de unos supuestos “aires de libertad”.


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