¿Qué perdió el país en estos tres años?

Esta es la pregunta que nos hacemos la mayoría de los ecuatorianos: ¿Qué perdimos con este desgobierno? La respuesta puede enfocarse desde lo macro, pero también desde casos concretos. 

Si hacemos la entrada por casos, la imagen que mejor describe lo que está pasando en Ecuador la vimos claramente en el hospital Teófilo Dávila de la ciudad de Machala. Ratas paseándose por las instalaciones de un hospital nos dejan ver el despreció por lo público, el deterioro de los servicios sociales, el abandono del Estado o los efectos de la austeridad. Ese mismo hospital pocos años atrás había recibido una acreditación internacional, hoy, está tan descuidado que las ratas se pasean por sus corredores.

Otro ejemplo concreto se puede ver en las cifras de empleo. Al conocer los últimos datos oficiales sobre el sistema laboral, salta a la vista la pérdida de empleos adecuados y el aumento del subempleo. Se ha despedido a muchas personas del empleo público que no han podido conseguir un trabajo adecuado en el mundo privado, muchos han debido ir al desempleo o engrosar las cifras del subempleo y la precarización laboral, vivimos el famoso efecto de la “uberización”.

El empleo adecuado ha caído 1,8 puntos porcentuales en un año; es decir, un aproximado de 116 mil personas perdieron un buen empleo.

Finalmente, aunque hay muchos más ejemplos, tenemos un incremento de la pobreza y de la desigualdad. Entre diciembre 2017 y diciembre 2019 esta última crece en 3,5 puntos porcentuales. Una diferencia que sí es estadísticamente significativa, ya que implica que 723.660 personas cayeron en la pobreza, cuando en los años de la Revolución Ciudadana fue lo contrario: más 1,5 millones de ecuatorianos salieron de ella. En otras palabras, este gobierno hizo que la mitad de las personas que salieron de la pobreza en la Revolución Ciudadana, en estos días regresen a ella.

Ahora bien, si nuestra respuesta a lo que perdió el país es macro, podemos afirmar que el país perdió rumbo, perdió futuro. Esto es realmente lamentable pues implica que los ecuatorianos perdimos esperanza en un futuro mejor, no creemos que las cosas mejoren en el corto plazo. 

En las últimas encuestas cerca del 60% de los ecuatorianos dicen que, luego del desempleo y la inseguridad, la pérdida de rumbo del país es uno de los peores problemas del Ecuador. 

Es evidente que este gobierno no logrará revertir ese pesimismo, sería un grave error ciudadano sucumbir a la depresión. Mientras el odio es la guía de algunos, nosotros debemos recuperar la esperanza, el amor por el país y el proyecto de Ecuador que nos merecemos.    

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