Editorial | La esperanza puesta en recuperar la Patria

El año 2019 fue terrible en varios aspectos. Solo para tener en cuenta algunos ámbitos podríamos señalar que nuestra economía no creció, la inversión pública fue pulverizada, el desempleo aumentó así como la informalidad, y la pobreza y la extrema pobreza registraron valores que ya habíamos superado.

En el ámbito institucional se empezaron a sentir los efectos negativos de aquella Consulta Popular que fue planteada solo para impedir la participación electoral de Rafael Correa, se debilitó aún más al Estado, tanto en la prestación de servicios públicos como en sus capacidades de planificar, regular y controlar. Se acentuaron los procesos de persecución política y hoy prácticamente no existe confianza ciudadana en las entidades públicas y las funciones del Estado.

Todo esto incide y afecta aún más el ánimo social de los ecuatorianos. Los indicadores que hablan sobre las percepciones de la situación actual y futura del país, la confianza en la palabra y la gestión del Presidente de la República y la idea de que el país va por mal camino son muy preocupantes. Expertos en la materia señalan que las cifras son tan malas que dibujan una percepción de la realidad peor que la que tuvimos en los años 1999 – 2000, donde se registró la peor crisis económica del Ecuador.

Si así cerremos el año 2019, cabe preguntarnos: ¿Qué expectativas deberíamos tener sobre el 2020? y ¿Cuál debería ser la predisposición social y política de los ecuatorianos?

Lastimosamente no creo que podamos tener expectativas positivas en ninguno de los ámbitos señalados, entre otras cosas porque el gobierno ha terminado prisionero de sus dogmas para entender la economía y la sociedad, porque eligió el peor asesor de todos, como lo es el FMI, y porque está entregado a los intereses del gran capital bancario sin atender ninguna necesidad ciudadana.

Sin embargo, la predisposición social y política de la ciudadanía debe ser distinta, debe ser proactiva y debe estar centrada en la esperanza de recuperar un proyecto popular y nacional de desarrollo.

Socialmente, la mayoría de ecuatorianos van a enfrentar y resistir el paquetazo neoliberal, que sigue con vida, la desinstitucionalización, el debilitamiento del Estado y la persecución política, que presumiblemente se incrementará para afectar la participación política de los sectores progresistas, particularmente de la Revolución Ciudadana.

El campo de lo político, por su parte, debe estar destinado a la esperanza y la construcción de un gran frente progresista que de manera democrática recuperé un gobierno que trabaje para todos, que recupere lo público y que dé prioridad a las grandes mayorías empobrecidas por la implementación del neoliberalismo despótico que gobierna el país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *