La traición se extiende a toda Sur América

Que el gobierno de Lenín Moreno se haya entregado al gran capital, a los intereses de los más poderosos y a las sectores conservadores del país fue algo con lo que aprendimos a lidiar en estos dos años de desgobierno.

Sin embargo, la traición no quedó solo dentro de las fronteras nacionales. A nivel internacional también se han dado importantes retrocesos y un claro alineamiento con el imperio del norte.

La entrega de Julian Assange, rompiendo la sagrada figura del asilo político, ya fue un duro golpe para los sectores del mundo que creen en la verdadera democratización de la información, sobre todo aquella que es relevante para la justicia, los derechos humanos y la paz.

Ahora la traición de este gobierno recae sobre todo en el continente suramericano al solicitar y gestionar en la Asamblea Nacional la salida del Ecuador de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR.

Esta decisión gubernamental es una de las muestras más dolorosas y nefastas de cómo se han burlado de sus mandantes y han hecho exactamente lo contrario a lo que Lenín Moreno propuso en campaña. El programa de gobierno que se ganó en las urnas señalaba lo siguiente: “Fortaleceremos la institucionalización de los organismos de integración regional, en particular UNASUR y CELAC. Continuaremos construyendo un multilateralismo democrático, basado en relaciones solidarias, soberanas, y pacíficas entre los Estados. Nuestro enfoque es la defensa del interés nacional sobre los intereses corporativos o particulares, nacionales o extranjeros. Una Patria Grande unida podrá enfrentarse al mundo, como un actor poderoso que no doble sus rodillas ante nadie y que no permita los abusos históricos de décadas pasadas.”.

Volver a leer ésta y otras partes del Programa de Gobierno presentado en elecciones duele e indigna. Nos duele porque confirma el brutal nivel de traición al pueblo que le confió la administración del país y nos indigna al punto de comprometernos firmemente con la recuperación democrática del poder, para intentar de nuevo y con más fuerza hacer posible el sueño de Bolívar.

Dar la espalda a la integración de nuestro continente será de lo más vergonzoso que acompañe el fúnebre retiro de este gobierno.

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