Mangonear la ley electoral

La semana anterior, la Presidenta del Consejo Nacional Electoral y el Presidente del Tribunal Contencioso Electoral expusieron ante el Pleno de la Asamblea Nacional algunas de las reformas que buscan se realicen al marco legal del sistema de elecciones. Es claro que el verdadero objetivo es acomodar el marco electoral para beneficio del gobierno y las fuerzas políticas de la derecha.

Reformar el Código de la Democracia es totalmente inconveniente, al menos por estas razones:

1.- No hay claridad en el sentido de las reformas, pues no se ha debatido el sistema electoral que deseamos o aquel que mejor responda a nuestro marco jurídico institucional. Sin ello no se puede juzgar si las potenciales reformas son adecuadas o no.

2.- Este es el momento menos propicio para realizar un debate responsable sobre reformas al sistema electoral. La clase política ha matado la credibilidad institucional y la representación política. ¿Cómo llenamos de legitimidad a las reformas si la credibilidad y la confianza en la Asamblea Nacional está entre 10 y 15%?. Los actuales gobernantes, los políticos y los medios de comunicación hemos vuelto hacer de la política un ejercicio rechazado por la sociedad, ¿cuál será entonces el nivel de apoyo social que tenga cualquier reforma al Código de la Democracia?.

3.- Se está rompiendo seriamente el procedimiento parlamentario, pues el CNE y el Tribunal Contencioso remitieron a la Asamblea Nacional tres propuestas de reforma sin que hayan sido parte del primer debate. Esto viola el artículo 137 de la Constitución de la República que establece la obligatoriedad de que todo proyecto de ley debe cumplir el requisito de dos debates. Las propuestas no han pasado por dos debates ni al interior de la Comisión de Justicia ni ante el Pleno de la Asamblea Nacional. No solo eso, también existen vicios legales cuando el Consejo Nacional Electoral envía dos propuestas y no una sola aprobada, como debió ser, por el seno del cuerpo colegiado.

4.- Eliminar los distritos electorales no solo sería regresivo en derechos sino un grave error frente a una mejor representación política. Hay una evidente mejora con los distritos electorales para representar equitativamente distintas realidades sociales dentro de una misma provincia y cantón. Hoy están mejor reprensentadas las realidades territoriales de Manabí. Hoy sí llegan a la Asamblea Nacional representantes del sector rural de Pichincha, Guayas o Manabí. Hoy sí son asambleístas hombres y mujeres de otros cantones de Guayas y Pichincha que no solo sean Quito y Guayaquil. Si los distritos electorales han acercado los representantes a sus mandantes, eliminarlos es una torpeza política y una seria regresión de derechos.

5.- Finalmente, se busca un cambio acomodado en la asignación de escaños. Desde el regreso a la democracia, el Ecuador ha probado prácticamente todos los métodos de asignación de escaños de una elección a otra. Una reforma inadecuada en la asignación de escaños agravará el actual escenario de gobernabilidad y atentar a la propuesta programática por la que el país decida democráticamente. El Ecuador necesita empujar grandes consensos y no acuerdos transitorios y minoritarios

Por todas estas razones es inconveniente para el país tratar reformas al Código de la Democracia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *