Construyamos el futuro de Pichincha

La provincia de Pichincha ha perdido peso como un gobierno autónomo con proyecto y perspectiva de desarrollo. De hecho, cabe preguntarnos si alguna vez ha tenido tal perspectiva. En mis años de vida, como quiteño y pichinchano, no recuerdo prefecturas que se hayan consolidado como promotoras de desarrollo territorial, aunque sí recuerdo algunas alcaldías con iniciativas dignas de ser mencionadas.

Las circunstancias son obvias y tal vez la más importante es que en el seno territorial de Pichincha se encuentra Quito, capital de la República, sede de las funciones del Estado y epicentro político del país. Este hecho concentra no solo todas las expectativas económicas, políticas y socio culturales sino incluso los procesos identitarios. No es común escuchar a las y los pichinchanos reivincidar su identidad como sí sucede con manabas, lojanos, azuayos u otros.

Este escenario, en apariencia negativo, constituye una importante oportunidad para Pichincha y para su Gobierno. El hecho de que todas las expectativas estén centradas o en Quito o en el país, abre un amplio espacio de maniobra para ofrecer un proyecto de desarrollo para todos los sectores y todas las actorías de la provincia.  

Pichincha está compuesta por 8 cantones que en su conjunto son un fuerte motor de desarrollo nacional. Su complementariedad suma una población con altos niveles de formación, la presencia de importantes universidades de alcance nacional, una potente economía de servicios en general y financieros en particular, facilidades logísticas, turismo, manufactura, transporte y agricultura interna y para la exportación, donde están cantones como Cayambe y Pedro Moncayo (potencias en la producción de flores, uno de los principales productos de exportacion no petrolera).

Otro sector importante en la provincia es la agroindustria vinculada a elaborados alimenticios (cacao, café, productos lácteos) que en los últimos años ha tenido un interesante crecimiento, pero deberá ser aún más tecnificado para aumentar su dinámica exportadora. Tal vez se conoce poco pero el café de Pichincha ganó el año pasado, en Londres, el Premio Mundial de la Taza de Oro.

Para finalizar, debemos anotar que un problema central en este tipo de discusión es que siempre pensamos en lo público, en qué hacen o dejan de hacer las entidades públicas o el Estado, sin topar ni debatir el importante rol del sector privado.

¿Cuáles son los actores privados protagónicos del desarrollo provincial? ¿Tienen los sectores productivos de la provincia alguna representación política o les interesa tener? Desarrollar las respuestas es fundamental pues en este momento el gobierno provincial y los sectores privados tienen la oportunidad de encontrarse para desarrollar una economía potente que genere tanto trabajo como equidad, inclusión, igualdad y justicia social, así como muchas oportunidades.  

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