Un Ecuador pesimista, con mal gobierno y que perdió rumbo

Estas son tres de las principales conclusiones que podemos sacar sobre los últimos datos de opinión pública que dos encuestadoras del país presentaron en estos días. Los datos son resultado de muestras para Quito y Guayaquil y una aleatoria nacional que levantaron las empresas CLICK y Cedatos, en ese orden.

El pesimismo, la frustración, la tristeza, la inseguridad o la desconfianza son los sentimientos que priman entre las y los ecuatorianos, pues en ese estado de ánimo se refleja el 71% de la población según Cedatos y para CLICK el 78% de sus encuestados.

Este fenómeno es comparable con los indicadores de opinión pública de finales de los años 90 e inicios de 2000 cuando Ecuador atravesaba una profunda crisis económica y política. Recordemos que esos son los años en los que ningún presidente electo terminó su mandato, quebró el sistema financiero-bancario y cerca de 2 millones de compatriotas migraron a otros países buscando un mejor futuro para sí mismos o sus familias.

Mucho influye para este ambiente pesimista un gobierno y un presidente en el que la gente no cree, no le reconocen buena gestión e incluso no les simpatiza.

Según Cedatos, al 30 de junio de 2019, la aprobación de la gestión del presidente Moreno cae al 24% y su credibilidad al 23%. Esta estrepitosa caída desde cerca del 70% nunca se ha detenido desde agosto o septiembre de 2017. Es decir, el matrimonio de Moreno con los ecuatorianos duró muy poco, no más de 4 meses; puesto en otras palabras, el presidente Moreno lleva 20 meses en los que su aprobación y credibilidad caen de mes a mes.

CLICK también registró la calificación que la población da sobre la situación actual del país y las perspectivas sobre el futuro. 8 de cada 10 encuestados considera que el país pasa por una mala situación y el 76% cree que en el futuro cercano estaremos peor.

Los principales problemas nacionales siguen siendo los mismos y se resumen en desempleo, situación económica, carestía de la vida, pobreza, deuda e inseguridad. Este hecho es importante considerar pues las instituciones públicas están de espaldas a la ciudadanía y a estas problemáticas; por ello, la calificación de todas las entidades públicas es terrible. Otra vez tenemos un gobierno y un Estado distante de las necesidades de la gente.

No es casual que todas estas opiniones ciudadanas coincidan con otros indicadores más objetivos. Incluso analistas y medios de comunicación que no son críticos de este gobierno reconocen hoy que la pobreza afecta al 25,5% de la población, y que es el dato más alto en los últimos 5 años.

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